Consejos

¿Qué es la artrosis de la rodilla?

La articulación de la rodilla es un triple encaje de huesos: las dos protuberancias del extremo inferior del fémur, llamadas cóndilos, se engranan con las superficies cóncavas respectivas de la tibia, llamadas platillos tibiales. Por otra parte, la rótula o patela se engrana con ambos cóndilos femorales.

La artrosis supone una destrucción progresiva del cartílago por envejecimiento o bien por rozamiento cuando su superficie, por golpes, infecciones, etc. se hace irregular. El hueso que antes se recubría del cartílago comienza a sufrir cambios, espesándose y produciendo salientes llamados osteofitos. La artrosis de rodilla supone entonces la pérdida del cartílago en cualquiera de los tres compartimentos de la articulación de la rodilla.

Esta enfermedad afecta más a las mujeres a partir de los cuarenta años, es muy rara antes de los treinta años y es la artrosis más frecuente, seguida de la cadera.

¿Qué causa la artrosis de rodilla?

Se llama gonartrosis primaria cuando no se encuentra una causa. No obstante, se asocian determinados factores de riesgo

La secundaria es consecuencia directa de:

  • La edad es el factor más ligado a la aparición de artrosis.
  • La obesidad
  • La artrosis generalizada
  • Los deportes de impacto como fútbol, baloncesto, etc. Su práctica durante años puede en algunos casos sobrecargar la articulación llevándola a la artrosis.
  • Lo mismo se puede decir de los trabajadores de fuerza: empleados de la construcción, estibadores, etc.

El dolor es síntoma básico, que lleva al paciente a la consulta médica. El dolor de tipo «mecánico» aumenta cuando comienza a moverse o caminar. Si continúa moviendo la articulación el dolor cederá para al cabo de un tiempo volver a incrementarse. Con reposo cede.

Cuando evoluciona se notan chasquidos con el movimiento, que se va limitando progresivamente.

En la artrosis femoropatelar el paciente nota el dolor en la parte delantera de la rodilla, y a veces se refleja en la cara posterior (el hueco poplíteo). Es típico que aumenta con las escaleras, y sobre todo al bajarlas. Si está mucho tiempo sentado con las rodillas dobladas, el dolor obliga al paciente a levantarse porque con la rodilla estirada el dolor se calma.

¿Qué puede hacer el paciente?

  • Hacerse revisiones periódicas por su médico, para ver la evolución y ajustar la medicación.
  • Aplicarse calor local (ducha caliente, manta eléctrica).
  • Llegar a un peso adecuado.
  • Evitar el ejercicio de impacto: salto, carrera, levantamiento de pesos.
  • Nadar, ya que el movimiento de la rodilla es armónico. Los paseos son muy recomendables, pero por terreno llano, sin irregularidades ni cuestas ni escaleras.
  • Montar en bicicleta se puede permitir, pero sin excesos, por terreno llano y con un buen equilibrado de rastrales, etc. Si la rodilla duele durante su práctica o aumenta tras concluirla se deberá suspender esta actividad.
  • Hacer gimnasia de mantenimiento que incluya estiramientos, ejercicios de tonificación muscular y de relajación.
  • En caso de crisis de dolor, reposar en la postura más cómoda para el paciente. Entre las crisis se recomienda reposar con la rodilla estirada, para evitar que se contracturé en flexión.
  • Utilizar plantillas de tipo talonera blanda, para disminuir el impacto al pisar el suelo y descargar un compartimento específico de la rodilla.
  • Utilizar rodilleras únicamente para mantener la rodilla caliente, por lo que no deben comprimir la piel ni ser rígidas.
  • Utilizar una muleta si fuera necesario, que se coloca del lado sano. De esa forma al apoyar la extremidad enferma, la muleta la equilibra.
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